Madera que sobrevivió a tormentas
Un tablón desgastado almacena nudos, cicatrices y sales como capítulos escritos por el viento y la lluvia. Al convertirlo en repisa o cabecero, su pátina cuenta sobre bosques, barcos o talleres. Limpia sin borrar, sella con aceites naturales y documenta su procedencia para honrar el recorrido y transparentar hacia clientes y visitantes qué historia sostienen sus manos.